Cuando la crisis de la vivienda golpea a los estudiantes extranjeros
Según el de ONU-Hábitat publicado el 9 de julio de 2026, más de 3 000 millones de personas en el mundo viven en condiciones de vivienda inadecuada o inasequible. De ellas, más de 1 000 millones sobreviven en asentamientos informales y barrios marginales. En primera lÃnea, las poblaciones más vulnerables. No es ninguna sorpresa: el informe recuerda que la crisis de la vivienda golpea con mayor dureza a quienes ya se encuentran en situación de exclusión, como las personas mayores, los trabajadores precarios, los extranjeros, las mujeres, las personas con discapacidad o los jóvenes.
Los estudiantes extranjeros son especialmente vulnerables, ya que a las dificultades propias de vivir fuera de su paÃs se suman las del acceso a la vivienda. En los destinos de expatriación más demandados por los estudiantes, los precios no dejan de subir.
Reino Unido
A pesar del Brexit, el Reino Unido sigue siendo un destino popular entre los estudiantes extranjeros. Eso sÃ, hay que lidiar con el endurecimiento de las normas de inmigración y con el encarecimiento del alojamiento estudiantil. En Londres, una habitación estándar en una residencia universitaria cuesta entre 1 000 y 1 400 libras esterlinas (GBP) al mes (entre 1 179 y 1 651 EUR). Fuera de Londres, los precios bajan algo. Leeds y Nottingham se encuentran entre las ciudades más asequibles, con alquileres de entre 520 y 880 GBP al mes (entre 613 y 1 038 EUR). Unas cifras que, aun asÃ, resultan muy elevadas para los estudiantes extranjeros.
Los expertos señalan que el número de plazas en alojamientos estudiantiles asequibles es insuficiente. También advierten de que cada vez más estudiantes locales se desplazan lejos de su ciudad de origen para estudiar, lo que se suma a la demanda ya existente de los estudiantes extranjeros. Las plazas en residencias universitarias, que siguen siendo la opción más económica, escasean. En Londres y Edimburgo, la situación es crÃtica. En Mánchester y Bristol se considera "grave", y en Leeds y Nottingham, aunque menos acuciante, no deja de ser preocupante.
°ä²¹²Ô²¹»åá
Según el Observatorio Canadiense sobre las Personas sin Hogar, el aumento generalizado del coste de vida en °ä²¹²Ô²¹»åá afecta de manera especial a los extranjeros. Su último estudio registra un incremento de lo que denominan "itinerancia", término con el que definen la ausencia de una vivienda "estable, permanente y adecuada" o la imposibilidad inmediata de acceder a un alojamiento digno. El observatorio también analiza la llamada "itinerancia oculta", es decir, situaciones en las que los estudiantes duermen en su coche, en espacios públicos o en casa de conocidos, sin contar tampoco con una vivienda estable. La mayorÃa de los estudiantes encuestados considera que no puede pagar un alquiler superior a 750 dólares canadienses (CAD) al mes (466 EUR). Sin embargo, en las grandes ciudades canadienses los alquileres medios pueden llegar a los 2 000 o 3 000 CAD mensuales (entre 1 545 y 1 867 EUR).
Trabajar no es suficiente para cubrir el coste de una vivienda digna. El estudio muestra que la mayorÃa de los estudiantes que se encuentran en situación de precariedad tiene trabajo. Otro dato relevante: los extranjeros y los inmigrantes son los más afectados por esta precariedad habitacional. Lo mismo ocurre con las mujeres, quienes sufren en mayor medida la falta de hogar y los problemas de vivienda. En °ä²¹²Ô²¹»åá, la escasez de alojamiento estudiantil persiste, sobre todo en las grandes ciudades.
El 14 de julio, el gobierno federal anunció la creación de 187 viviendas estudiantiles en el barrio de Outremont, junto al campus MIL de la Universidad de Montreal: se trata del proyecto , que se llevará a cabo gracias a una inversión de 8 000 000 CAD por parte de la agencia federal . El ejecutivo es consciente, no obstante, de que será necesario multiplicar este tipo de iniciativas para hacer frente a la crisis del alojamiento estudiantil en °ä²¹²Ô²¹»åá. Según una encuesta de la Student Housing Initiative, el 60 % de los estudiantes consultados considera que los alquileres fuera del campus son inasequibles.
Francia
En Francia, la crisis del alojamiento estudiantil se agrava año tras año. Según el último de LocService sobre el mercado de la vivienda estudiantil en 2026, "alquilar un estudio para estudiantes cuesta de media 583 euros (EUR) al mes en Francia". Una cifra que no ha dejado de aumentar desde la pandemia. En 2020, el precio medio de un estudio era de 506 EUR. En 2021 subió a 554 EUR, se estabilizó en torno a los 550-559 EUR entre 2024 y 2025, y este año ha vuelto a repuntar hasta situarse en una media de 583 EUR.
Tanto para los estudiantes locales como para los extranjeros, encontrar alojamiento sigue siendo un auténtico quebradero de cabeza. Porque se puede tener plaza en la universidad o escuela elegida y no tener dónde vivir. Ahà es donde aparecen nuevas desigualdades. El estudio de LocService señala que los precios del alojamiento estudiantil pueden duplicarse en función de la ciudad de residencia. Los alquileres más altos se concentran en ParÃs intramuros (entre 740 y 930 EUR por un estudio). Muchos estudiantes optan por los barrios periféricos con la esperanza de encontrar precios más bajos, pero tampoco allà se libran: los alquileres oscilan entre 600 y 740 EUR.
Para abaratar la factura, hay que mirar hacia ciudades generalmente menos conocidas entre los estudiantes extranjeros: Limoges, Pau, Mulhouse o Saint-Étienne, donde los alquileres medios se sitúan entre 405 y 433 EUR.
Alemania
Alemania gana cada vez más adeptos entre los expatriados. Sin embargo, al igual que el resto de Europa, el paÃs atraviesa una crisis de vivienda que no deja indemnes a los estudiantes extranjeros.
Encontrar un alojamiento asequible en Alemania es una batalla cotidiana, especialmente difÃcil para quienes vienen de fuera. Según el Consejo de Expertos en Integración y Migración (SVR), las tensiones del mercado del alquiler alemán perjudican "de forma desproporcionada" a las "personas de origen inmigrante". Para hacer frente a la crisis, el paÃs necesita aproximadamente 1,4 millones de viviendas "de precio bajo o medio". Las residencias universitarias (studentenwohnheim) siguen siendo la opción más asequible, con alquileres medios de entre 200 y 400 EUR, aunque las plazas son escasas. Otro tipo de alojamiento muy demandado entre los estudiantes es el piso compartido (wohngemeinschaft), con alquileres de entre 350 y 600 EUR mensuales de media, aunque con importantes diferencias según la ciudad y el barrio. En el centro de Fráncfort, los alquileres pueden superar los 700 EUR.
·¡²õ±è²¹Ã±²¹
¿Cómo reducir el gasto en vivienda? Es la pregunta que se hacen los inquilinos en ·¡²õ±è²¹Ã±²¹, especialmente los más jóvenes. Según el último del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de ·¡²õ±è²¹Ã±²¹ (CJE), el alquiler se llega a "comer hasta el 98,7 % del salario de los jóvenes que viven solos". Los autores del informe lanzan la voz de alarma: los jóvenes se empobrecen. Estudiar, trabajar y vivir solo dispara el riesgo de caer en la precariedad. De ahà que el apoyo familiar se haya convertido en un pilar fundamental para muchos jóvenes, aunque también en una nueva fuente de desigualdad. La situación es aún más grave entre los estudiantes extranjeros que, en su mayorÃa, compaginan trabajo y estudios sin poder contar con ayuda familiar. Para ellos, como para los estudiantes locales que tampoco pueden recurrir a sus familias, el riesgo de precariedad es todavÃa mayor.
En abril de 2026, el ejecutivo español aprobó el Plan Nacional de Vivienda 2026-2030, dotado con hasta 7 000 millones de euros de presupuesto, tres veces más que el plan anterior, con el objetivo de salir de la crisis habitacional. Entre las medidas incluidas figura una ley de vivienda que limita los alquileres en las zonas "tensionadas", aunque no genera consenso. Los expertos advierten de un efecto no deseado que perjudica directamente a los estudiantes: para escapar de las restricciones, algunos propietarios retiran sus viviendas del mercado. El resultado es que la escasez de alojamiento se agrava y los precios siguen subiendo. Ante esta situación, los estudiantes recurren cada vez más al alquiler de habitaciones en casas de particulares (unos 500-600 euros al mes) o a los pisos compartidos.




